Peligros en un glaciar

Pues bien, pongamos manos a la obra y conozcamos el hielo de este mes. Empezamos por lo más fácil: nuestro terreno glaciar es ahora benigno, tranquilo y un poco desconcertante. Las grietas suelen estar expuestas en verano, y los guías expertos tienen banderas que marcan la ruta más segura hacia los distintos refugios de la zona. Numerosas parcelas se recorren con aparente serenidad, y aprenderás a hacerlo más adelante.

Abajo, el suelo también está “tranquilo” y si hay pequeñas grietas es porque hay salientes blandos.

Si la roca es más pronunciada, las fracturas se hacen más grandes y profundas, y los bloques fracturados ruedan ladera abajo; pero si la roca está fracturada o escalonada, los bloques se hacen añicos y se rompen en miles de pedazos, dejando la parte principal pobre. En las zonas prepolares y muy frías, los glaciares llegan a la costa o a los grandes lagos que se forman entre la morrena y su lengua, y los bloques rotos salen entonces a la superficie, provocando grandes explosiones de agua.

escalada glaciar

Por lo que respecta a nuestras precauciones, las grietas, que pueden tener muchos metros de ancho y alcanzar a veces más de cien metros de profundidad, pueden tener las formas más caprichosas, pero suelen atravesar el glaciar, y también hay algunas que se abren hacia abajo.

Los peores son los que se cruzan, así que evita caminar entre ellos si puedes. Evite cruzar las grietas por el punto más estrecho, y si no es posible, puede saltar sobre ellas.

Si no puedes, cruza a pie.

Muchas veces la aparentemente “pequeña” anchura de una grieta “invita” a saltar sobre ella. Si no tiene más de metro y medio de altura y ambas aristas son sólidas, podríamos hacerlo, pero con crampones y piolets de escalada, si estamos bien atados y si tenemos unos cuantos hilos de cuerda en la mano izquierda, que lanzamos al aire para evitar quedarnos atascados de repente y parecer despistados.

Si tenemos dos, que es lo ideal, dejamos los neumáticos en el borde del salto, y después de ponernos en marcha, saltamos con toda la determinación para llegar al otro lado del hielo.

Lógicamente, aterrizaremos para que todo se pegue al hielo, y con los dos piolets en cada mano y los crampones en las botas, podremos evitar resbalar si el otro lado de la grieta está mojado.

Lo malo es que no hay confianza y mucha gente empieza a saltar por el glaciar. Esto es muy típico de la parte baja de la Mer de Glace en Chamonix, y casi todos los años más de una persona calcula mal y se va al fondo de lo que era más ancho de lo esperado. Por eso no se debe jugar en los glaciares, sobre todo si se arriesga la vida y la de los rescatadores.

Entre los posibles peligros que pueden provocar accidentes están que a veces, cuando el glaciar está cubierto por una capa de nieve más o menos endurecida, te resbalas y te rompes una pierna, o que si el verano pasado hizo mucho calor, algunas piedras se calentaron tanto que se hundieron en el hielo y crearon un peligroso agujero.
El segundo gran peligro al cruzar glaciares en zonas donde se ha acumulado nieve en la superficie son los puentes que se forman cuando la nieve se derrite y desaparece en las grietas.

Algunos duran mucho tiempo, pero todos se debilitan a medida que avanza el verano, y si los cruzas sin tomar las precauciones necesarias, estás jugando a una especie de ruleta rusa que debes evitar a toda costa. Para probarlo, lo mejor es instalar un piolet con dos tornillos en un triángulo de fuerza en el hielo para asegurar adecuadamente a la persona expuesta a la caída, que sin duda será la más vulnerable del grupo y no llevará su bolsa.

Lógicamente, y en previsión de una caída, la persona que pruebe la resistencia del puente se pondrá el casco y el arnés y tendrá a mano su ascensor en forma de cuerda.

En cuanto al asegurador, le recordamos que debe utilizar un aseguramiento dinámico.

En cuanto se supera el puente, se coloca otro aseguramiento sólido, recupera las dos bolsas de cuerdas y asegura a su compañero. Si el puente aguanta, todo va bien, pero si se derrumba, hay que reaccionar rápidamente: Pronto aprenderás. Cada año, temporada tras temporada, y a pesar de las advertencias realizadas, muchos jóvenes se encuentran al pie de un glaciar. Sin embargo, son pocos los veteranos que sufren accidentes de este tipo, que aumentan en la primavera alpina, cuando muchos viajan como montañeros por glaciares aún cubiertos de nieve sin la suficiente preparación.

Por todo ello, si se adentra en un glaciar, no se salga del camino marcado y evite caminar por superficies con ligeras depresiones o un ligero oscurecimiento de la nieve.

Si necesitas avanzar en un terreno desconocido, todas las precauciones son necesarias y pronto sabrás cómo reforzarlos.

El tercer gran peligro son los grandes bloques de hielo y los icebergs.

La única alternativa recomendada es cruzarlo lo antes posible y en el momento más frío y temprano posible. El mejor ejemplo de ello es la gigantesca cascada de hielo del glaciar Khumbu, que desciende hasta las proximidades del campo base del Everest.

Los glaciares tienen rimayas, un tipo de grieta que se diferencia de otras porque se produce entre la masa del glaciar y las laderas circundantes. Suelen ser amplias y abiertas debido a desprendimientos, grandes excavaciones o laderas de montañas cubiertas de nieve.

En otras ocasiones, el calor que desprenden a principios de verano es suficiente y el hielo del glaciar se funde, creando largas grietas que luego forman grandes extrapiornos de hielo duro en la ladera de la montaña, lo que requiere técnicas adecuadas para cruzarlas.
A mayor altura, basta con saltar por la pendiente con las debidas precauciones.

Sin embargo, cuando son grandes, los ascensos expuestos y los rápeles se vuelven inevitables, y hay que tener mucho cuidado en el regreso, ya que la nieve o el hielo no son tan firmes como a primera hora de la mañana.

El descenso es más o menos el siguiente, y el punto de rápel se puede establecer de dos maneras: con dos pernos y un triángulo de fuerza si es hielo duro y sólido, o, con un coste menor y si se confía, cortando una seta en la superficie dura. A continuación, el segundo escalador desciende en rappel, asegurado alternativamente por el primer escalador, lo que requiere una longitud suficiente de las dos cuerdas utilizadas.

escalada glaciar 2

Dependiendo de las circunstancias, utilizarás las técnicas más adecuadas para cruzar la rimaya para tu problema, que aprenderás más adelante, pero en este “caso” la rimaya es fácil, y si quieres saltar, no olvides llevar una cuerda extra para que no te detenga de repente en el aire.

Como es lógico, estos elementos del glaciar son sólo el aperitivo de otros muchos que se pueden encontrar allí, y con la idea de que cada vez seáis más experimentados, os aconsejamos encarecidamente que en vuestras primeras visitas vayáis acompañados de un guía que os enseñe a disfrutar de ellos aprendiendo a controlar los riesgos. Todo lo que necesitas para cruzar un glaciar con seguridad lo encontrarás en www.tiendaescalada.net

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